¿Cómo despides a tus clientes?


01-23-13sonrisatirita

Te cuento una situación de la que fui testigo cuando trabajaba en una agencia de publicidad y ‘vendíamos’ inserciones publicitarias en una publicación comercial propia.

Reunión con un cliente interesado. Elaboración de un minucioso trabajo de posibilidades y presupuestos… El cliente muestra gran interés pero, por resumir y centrarnos en el tema que nos ocupa, no se cierra el trato.

Comprenderás la frustración que debió sentir la persona que llevó la negociación… Sin embargo, en todo momento fue extremadamente cordial con el cliente y mientras le estrechaba la mano derecha (con su mano izquierda sobre la del cliente), le acompaña a la puerta y, luciendo una amplia y sincera sonrisa, se despide de esta manera:

– “Ha sido un verdadero placer, Don Vicente. Volveremos a hablar más adelante… Yo me ocuparé de mantenerle informado de cualquier nueva promoción que pueda serle útil”.

– “Muchas gracias a usted, por su interés”. –responde el cliente.

“!Qué tenga un buen fin de semana Don Vicente! Salude a su esposa de mi parte. ¡Estamos en contacto!”.

– “Muy amable… ¡Adiós!”.

 La última impresión…

Este último momento de la despedida es corto, pero tan importante como la acogida o la gestión realizada. Has de conseguir que el cliente se vaya con una buena impresión y con la idea de que en cualquier momento estarás dispuesto a atenderle con la misma eficacia. Se trata de crear una vinculación positiva y abierta a posteriores ocasiones. En nuestro caso así fue… poco después, utilizó nuestros servicios para una nueva campaña.

Además, la despedida es la última impresión que guarda el cliente de ti y de tu empresa, y posiblemente será la parte que más recordará.

Nuestro compañero fue capaz de crear una relación cálida y de confianza con el cliente con su actitud, con su sonrisa sincera o con el modo de estrechar su mano, con el respeto y el interés por lo que el cliente necesitaba en ese momento, que no era publicar de manera inmediata.

Como era un magnífico profesional fue capaz de superar su frustración por no conseguir su correspondiente comisión. Más bien se sintió compensado con un sentimiento de éxito profesional por haber dado a su cliente la respuesta adecuada a sus necesidades. Su comentario, de puertas adentro, fue: “Ya hemos plantado unas cuantas buenas semillas… pronto crecerán”. Como te he comentado, así fue, las semillas florecieron.

¿Cómo cerráis, tu y los empleados que atienden directamente a tu público, cada contacto, sean clientes habituales o potenciales? ¿Quizás solo preside la cordialidad en la despedida tras una venta? Me hago eco de la idea de mi compañero: “No he vendido, pero he ‘sembrado’”.

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